lunes, 14 de octubre de 2013

No olvidemos nunca quienes somos




Culturas diferentes, estímulos diferentes, entornos diferentes,... pero unas características inherentes a la naturaleza humana que nos hacen, al fin y al cabo, iguales.

Dos ojos, una nariz, una boca, dos brazos, dos piernas, unos pulmones,... unos sentimientos... una necesidad de vincularnos afectivamente a otros.

Inmersos en una sociedad altamente tecnificada, cabe la necesidad de no olvidar nunca que hay, por lo menos, una cosa, que las nuevas tecnologías nunca podrán suplantar. Una cosa que todos necesitamos y que, al parecer, cada cultura desarrolla a su modo, pero desarrolla, al fin y al cabo. Hablamos del afecto.

Las ciencias como la educación, la pedagogía, la psicología, han afirmado que el afecto, y el poder estar vinculado afectivamente a, por lo menos, una persona adulta que nos protege y abastece es, sin duda alguna, la base fundamental para adquirir la confianza suficiente en uno mismo y en el mundo que nos rodea para adentrarnos en él de forma autónoma.

¿No son estas algunas de las condiciones básicas para un buen proceso de Enseñanza- Aprendizaje? No olvidemos, pues, como futuros maestros, que nuestra labor consiste en formarnos continuamente para dar a nuestros alumnos lo que el momento actual (y siempre cambiante) les pide para adaptarse y sobrevivir. Una formación continua y permanente que, ahora mismo, nos exige una gran labor en lo que a las Nuevas Tecnologías se refiere (no solo en lo referente a su manejo, sino a todo lo que detrás de ellas persiste: capacidad de crítica, saber discernir una buena información de una mala información, ...), pero que también nos recuerda, ahora más que nunca, que no debemos olvidar que una de las características inherentes a la especie humana es, sin duda alguna, que somos una especie social.

La supervivencia no exige sólo saber adaptarse al medio y a las características que, para cada momento, lo definen, sino que exige, sobre todo, aprender a saber convivir y cooperar con los que son igual que tu.

No hay comentarios:

Publicar un comentario