martes, 12 de noviembre de 2013

Tema 5. Integración curricular de los medios y recursos tecnológicos

Parece ser que llevamos ya más de 20 años intentando integrar las TIC en las escuelas. Debemos recordar que integrar no es lo mismo que incorporar, y este viene siendo el quid de la cuestión: llenar las escuelas de ordenadores con acceso a internet es necesario, pero no suficiente; formar a los docentes es necesario, pero no suficiente. Lo verdaderamente importante es renovar las prácticas pedagógicas. "Enseñar con ordenadores requiere metodologías distintas", Area Moreira, M (2006).

Para poder hablar de una verdadera integración de las TIC en las escuelas se necesitan infraestructuras, sí; se necesita formar al profesorado, sí; se necesita conexión a Internet para que dicha integración y uso de las mismas sea efectiva, sí; pero yo creo que ante todo se necesita un cambio de actitud. Muchos son los que todavía sienten rechazo, o mantienen una actitud escéptica hacia la integración de las TIC en las escuelas y para disfrutar de las posibilidades que estas nos pueden brindar si sabemos hacer uso de ellas.

Creo que cuando hablamos de las TIC, sobretodo aquellos a los que llamamos "emigrantes digitales", visualizamos una especie de camino arduo y largo a recorrer para alcanzarla. Y lo más interesante es que es así. El camino a recorrer no es fácil, pero como todo en esta vida, si no empezamos a caminar, nunca llegaremos.

Creo que lo más importante para empezar YA a integrar las TIC, y a hacer uso de ellas como si de un lápiz u hoja de papel se tratara, es empezar a diseñar, entre todos los miembros de la comunidad educativa, un Plan TIC de Centro.

Ya hemos visto a lo largo del temario que un Plan TIC es un instrumento de planificación donde se determina de qué manera se utilizarán las TIC. Contiene unos objetivos claros y bien definidos, así como bien delimitados en el tiempo y espacio y según recursos materiales y personales disponibles, está contextualizado (análisis de necesidades), es viable y flexible, y realista; parte de un consenso, y está respaldado por una seria de responsables debidamente organizados que lo coordinan.

Creo que este es el proceso que se debe seguir. No podemos intentar integrar las TIC si de fondo pensamos que es algo utópico, inalcanzable o, más grave aún, algo que no queremos alcanzar porque no conocemos y, por lo tanto, desconfiamos de él. Muchos no conocen las posibilidades que éstas ofrecen, y esto provoca rechazo, desconfianza y acomodamiento. Por eso debemos empezar por la realidad: conocer mínimamente las posibilidades de las TIC y, a partir de NUESTROS PROPIOS objetivos curriculares, escoger aquellas que se adapten mejor a nuestras necesidades, intereses y posibilidades.

Tener un Plan TIC debidamente organizado y planificado nos da la confianza que necesitamos para empezar a sumergirnos en un mundo que, para muchos, nos viene grande. Debemos ser realistas, partir de unas necesidades específicas, caminar hacia unos objetivos bien definidos, empezar a caminar poco a poco, y poco a poco llegaremos a alcanzar, cada vez más, metas más amplias. Soñar con integrar las TIC así, de "bote pronto", no es viable. Debemos pisar tierra firme e ir despacio; sin prisa pero sin pausa.

Además, y pienso que este también es un factor importante a tratar explícitamente, cuando hablamos de comunidad educativa debemos tener presente que los padres y la comunidad también forman parte de la misma, y que nuestros alumnos pertenecen, cada uno, a un microsistema con unas características propias y diferentes a los de los demás.

Las NTIC deben ser vistas, no sólo como un instrumento de aprendizaje dentro del aula,  o como un soporte al proceso de E- A, sino como un recurso para favorecer la comunicación entre centros y con las familias y la comunidad en general, para informar de lo que se hace en la escuela, para que los demás agentes comprometidos en el proceso de educación participen de la misma, para investigar, para compartir proyectos y construir conocimientos conjuntamente, etc.

Para concluir, debo mencionar una experiencia que tuve en un colegio donde hice mis primeras prácticas. En esta escuela tenían un blog que, inicialmente, iban actualizando, pero tras la poca participación que se obtuvo se dejó de actualizar. Creo que este ejemplo ilustra, por una parte, la realidad de que muchas veces tiramos la toalla cuando no recibimos lo que esperábamos y, por otra parte, que a veces diseñamos y ofrecemos canales de comunicación y participación que creemos serán útiles, y finalmente no lo son, ya sea porque no hemos partido de unas necesidades compartidas, o bien porque elegimos canales que no son adecuados para conseguir nuestros objetivos.

Dos reflexiones al respeto: creo que debemos analizar constantemente los puntos fuertes y débiles de algo que ya hemos puesto en marcha y hacer un nuevo diagnóstico de necesidades. Esto quiere decir, actualizarse. En segundo lugar, cuando algo no funciona se debe mirar qué es lo que falla, y muchas veces nos daremos cuenta de que lo que falla es que tomamos decisiones al margen de lo que el resto de la comunidad educativa opina o necesita.


Por ello quiero acabar diciendo que si queremos integrar realmente las TIC, debemos tener siempre presente que dicha integración siempre requerirá partir de unas necesidades e intereses contextualizados (actualizarse constantemente, sobretodo cuando hablamos de tecnologías, que ya sabemos que van cambiando a una velocidad vertiginosa), y que nunca podremos hablar de una plena integración si olvidamos que en el proceso de enseñanza- aprendizaje influyen una gran cantidad de factores y agentes que siempre deberemos tener en cuenta si queremos caminar hacia buen puerto.

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