Parece ser que llevamos ya más de
20 años intentando integrar las TIC en las escuelas. Debemos recordar que
integrar no es lo mismo que incorporar, y este viene siendo el quid de la
cuestión: llenar las escuelas de ordenadores con acceso a internet es necesario,
pero no suficiente; formar a los docentes es necesario, pero no suficiente. Lo
verdaderamente importante es renovar las prácticas pedagógicas. "Enseñar
con ordenadores requiere metodologías distintas", Area Moreira, M (2006).
Para poder hablar de una
verdadera integración de las TIC en las escuelas se necesitan infraestructuras,
sí; se necesita formar al profesorado, sí; se necesita conexión a Internet para
que dicha integración y uso de las mismas sea efectiva, sí; pero yo creo que
ante todo se necesita un cambio de actitud. Muchos son los que todavía sienten
rechazo, o mantienen una actitud escéptica hacia la integración de las TIC en
las escuelas y para disfrutar de las posibilidades que estas nos pueden brindar
si sabemos hacer uso de ellas.
Creo que cuando hablamos de las
TIC, sobretodo aquellos a los que llamamos "emigrantes digitales",
visualizamos una especie de camino arduo y largo a recorrer para alcanzarla. Y
lo más interesante es que es así. El camino a recorrer no es fácil, pero como
todo en esta vida, si no empezamos a caminar, nunca llegaremos.
Creo que lo más importante para
empezar YA a integrar las TIC, y a hacer uso de ellas como si de un lápiz u
hoja de papel se tratara, es empezar a diseñar, entre todos los miembros de la
comunidad educativa, un Plan TIC de Centro.
Ya hemos visto a lo largo del
temario que un Plan TIC es un instrumento de planificación donde se determina
de qué manera se utilizarán las TIC. Contiene unos objetivos claros y bien
definidos, así como bien delimitados en el tiempo y espacio y según recursos
materiales y personales disponibles, está contextualizado (análisis de
necesidades), es viable y flexible, y realista; parte de un consenso, y está
respaldado por una seria de responsables debidamente organizados que lo coordinan.
Creo que este es el proceso que
se debe seguir. No podemos intentar integrar las TIC si de fondo pensamos que
es algo utópico, inalcanzable o, más grave aún, algo que no queremos alcanzar
porque no conocemos y, por lo tanto, desconfiamos de él. Muchos no conocen las
posibilidades que éstas ofrecen, y esto provoca rechazo, desconfianza y
acomodamiento. Por eso debemos empezar por la realidad: conocer mínimamente las
posibilidades de las TIC y, a partir de NUESTROS PROPIOS objetivos
curriculares, escoger aquellas que se adapten mejor a nuestras necesidades,
intereses y posibilidades.
Tener un Plan TIC debidamente
organizado y planificado nos da la confianza que necesitamos para empezar a
sumergirnos en un mundo que, para muchos, nos viene grande. Debemos ser
realistas, partir de unas necesidades específicas, caminar hacia unos objetivos
bien definidos, empezar a caminar poco a poco, y poco a poco llegaremos a
alcanzar, cada vez más, metas más amplias. Soñar con integrar las TIC así, de
"bote pronto", no es viable. Debemos pisar tierra firme e ir
despacio; sin prisa pero sin pausa.
Además, y pienso que este también
es un factor importante a tratar explícitamente, cuando hablamos de comunidad
educativa debemos tener presente que los padres y la comunidad también forman
parte de la misma, y que nuestros alumnos pertenecen, cada uno, a un
microsistema con unas características propias y diferentes a los de los demás.
Las NTIC deben ser vistas, no
sólo como un instrumento de aprendizaje dentro del aula, o como un soporte al proceso de E- A, sino
como un recurso para favorecer la comunicación entre centros y con las familias
y la comunidad en general, para informar de lo que se hace en la escuela, para que
los demás agentes comprometidos en el proceso de educación participen de la
misma, para investigar, para compartir proyectos y construir conocimientos
conjuntamente, etc.
Para concluir, debo mencionar una
experiencia que tuve en un colegio donde hice mis primeras prácticas. En esta
escuela tenían un blog que, inicialmente, iban actualizando, pero tras la poca
participación que se obtuvo se dejó de actualizar. Creo que este ejemplo
ilustra, por una parte, la realidad de que muchas veces tiramos la toalla
cuando no recibimos lo que esperábamos y, por otra parte, que a veces diseñamos
y ofrecemos canales de comunicación y participación que creemos serán útiles, y
finalmente no lo son, ya sea porque no hemos partido de unas necesidades
compartidas, o bien porque elegimos canales que no son adecuados para conseguir
nuestros objetivos.
Dos reflexiones al respeto: creo que
debemos analizar constantemente los puntos fuertes y débiles de algo que ya
hemos puesto en marcha y hacer un nuevo diagnóstico de necesidades. Esto quiere
decir, actualizarse. En segundo lugar, cuando algo no funciona se debe mirar
qué es lo que falla, y muchas veces nos daremos cuenta de que lo que falla es
que tomamos decisiones al margen de lo que el resto de la comunidad educativa
opina o necesita.
Por ello quiero acabar diciendo
que si queremos integrar realmente las TIC, debemos tener siempre presente que
dicha integración siempre requerirá partir de unas necesidades e intereses
contextualizados (actualizarse constantemente, sobretodo cuando hablamos de
tecnologías, que ya sabemos que van cambiando a una velocidad vertiginosa), y
que nunca podremos hablar de una plena integración si olvidamos que en el
proceso de enseñanza- aprendizaje influyen una gran cantidad de factores y
agentes que siempre deberemos tener en cuenta si queremos caminar hacia buen
puerto.
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